miércoles, 22 de diciembre de 2010

Medicina debería poder estudiarse por Fox

Nunca uno que me gane la generala. Nunca uno que me cante falta envido. Son tan predecibles como novela mexicana de protagonista con nombre compuesto, te apuesto el Luis Fernando de María la del barrio que me autodiagnostico por internet sin repetir y sin soplar y me saco muy bien 10 con retruco y flor.
1) A la cardióloga le conté que tenía altos los anticuerpos antitiróideos antinosequémás y que el TSH se me había ido a las nubes en poco más de 3 meses así que hola hipotiroidismo. Creyó que yo era médica porque "manejás los términos". Pegame acá.
2) Naipe number two fue el encargado de aplicarle el placeb---digo, láser a mi prima para dejar de fumar. Hete aquí que mi querida cousin salió con un ataque de abstinencia que se fumaba un plátano, ergo le recetaron ansiolíticos (así cualquiera, tachame la doble). Como los viernes soy toda bondad, le dije al handsome-married-camasolar-Doc que la haga a mi nombre para que Yo invito, Docthos paga. Cuando tuvo que copiar mi apellido se quedó varado cual ballena con congestión nasal en Tiempo de Siembra, como si tuviera que escribir el salmo de Cthulhu en un boleto. Entendeme una cosita, por 2 consonantes juntas: un tipo que hizo la misma carrera que Doug Ross, el Dr Greene y Carter, oh Carter, se ve seriamente afectado en su capacidad de asombro por un consonantongo de cuarta. Pegame acá te dije.
3) Si nos remontamos al lustro pasado, en la época de los tsunami, me quisieron arreglar una toma de rehenes de serotonina con ácido fólico. Mi cerebro se limitó a burlarse de todos ellos con un ataque de pánico escénico y recién ahí me empastillaron como Zeus manda. Anemia a mí, que te hago un catafalco emocional con un palito de helado y una Season3, es como decir que Malparida es un dibujo animado, pero al revés.
4) Hoy la médica me dijo que si el T4 me acelera más que la vida misma (sic), baje la dosis. No sé si estoy tomando V-Power, Fangio XXI o gamexane trirranurado en ayunas; pero de última que me saquen las amígdalas y me alimenten a helado 15 días.

Cuando descubrí que tengo una autoinmune sentí que House iba a entrar por la puerta a entregarme un Grammy.
Ah, y las nueces de Pecán son una especie de galletita de salvado con gusto a Oreo.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Cuando me dan licencia (vamos por la 2da, no hay 2 sin 3 así que ya podemos sacar recta de tendencia) es como cuando en la secundaria llegaba el verano: ese ataque de querer hacer todo lo que no hice durante el año porque ahora sí tengo tiempo. Muy loco que ambas licencias me hayan tocado a mediados de noviembre, muy alcoyana alcoyana capri capri. La diferencia es que ahora me quiero comprar un globo terráqueo pero primero tengo que encontrar un lugar donde ponerlo; hacerme una página web y aprenderme el nombre de unas 100 plantas. Ultracom ultracom, de nuevo estoy pensando qué estudiar el año que viene.

lunes, 8 de noviembre de 2010

No es que me hubiera olvidado de este fatídico espacio sino que un día me creí eso de que tanta mufa tanta mufa, me estaba tirando tierra encima yo sola. Me agarró el ataque zen de positivismo shaolín y me quise hacer la optimista, a ver si la cuestión tenía gracia, pero no.
No encuentro un maldito gramo de chocolate en casa y qué paja salir con este día. No encuentro más que té verde y popurrí de lavanda, y yo que me clavaría tremendo cupcake de arsénico con tal de no sentir más nada. Porque total, cuánto hace que no siento nada bueno, ya perdí la cuenta.

lunes, 30 de agosto de 2010

domingo, 22 de agosto de 2010

Weather forecast for tonight: dark.

Alguien puso piloto automático y no sé cómo volverlo a manual. La vida me pasa de largo, sucede por la automaticidad de las moléculas que la forman, porque dos más dos son cuatro y dos por tres llueve. No tengo forma de torcerle el rumbo ni la monotonía, todo vuelve a black&white automáticamente por más colores que le tire encima. Me fastidia la gente con alegría de vivir, el soy feliz de Montaner, la risa de muchos, las carcajadas de otros. Es como pasar una película en fast forward, viendo que los personajes se la creen, se involucran, se sienten parte, y yo tikitiki al botoncito sin que se me mueva un rulo. La vida te despeina, decía la publicidad, yo ya tengo rulos de estatua o el despeine está en la cornisa de 20° piso, ahí en el balcón de Dalma, ponele. Porque acá en la planta baja ya no me despeina nada. Probabilidad de tormentas y chaparrones aislados en la vereda de enfrente, y como bien dice la ley de murphy, la ley no se altera si cambiás de vereda. La puta nube me esquiva, entendeme: me esquiva.

domingo, 15 de agosto de 2010

La depresión de los domingos no se cura con chocolate ni con jueves

No hay un solo domingo a la tarde que no baje esa cortina de bajón existencial porque mañana es lunes y otra vez todo de nuevo. No es feriado, para mí no es feriado. De los feriados me entero un día antes. De España despotrico de lunes a lunes.
Hay un velo de no-pensar que cubre los sábados y los domingos a la mañana. Los sábados tienen esa frescura de hacer todo lo que en la semana no se pudo y el domingo a la mañana se duerme hasta tarde, se almuerza pastas con un estofado bien suculento, algún postre con onda y mil calorías, y justo después del café sobreviene la debacle. Ahí empieza el viento sur con olor a lunes y al madrugón, al maldito teléfono, a los deadline, a los SLA, al piloto automático. Las semanas que voy a la oficina me siento tan común, tan normal, tan mediocre que esos domingos son doblemente deprimentes. Permiso, me voy a tomar un té de higos a ver si levanta un poco la jornada. Pum para la derecha, vamos todos.

domingo, 8 de agosto de 2010

Llené de libros mi maleta, decía Amaia

Atendeme acá: qué dolor de ovarios que es mudar una biblioteca. Mudar dos, es un dolor en stereo sumado a extracción de muela de juicio el día que te indispusiste y que te cayó mal la polenta por exceso de ibuprofeno. Mudar kilos de ropa no es nada, mirame bien: n-a-d-a, al lado de los quichicientos volúmenes de dudosa veracidad que acumulo en mis estantes. Encima el caos de embalaje: olvidate que encuentre algo por los próximos 5 meses, entre las 30 bolsas de Alparamis y las otras tantas en las que mezclé tuppers, frascos, libros y toallones para que ninguna bolsa pese demasiado como para desfondarse camino a planta baja. No me mudo nunca más, me repito tratando de convencerme que nada de esto fue un error, así se me pega la canción y pienso en otra cosa.