No es que me hubiera olvidado de este fatídico espacio sino que un día me creí eso de que tanta mufa tanta mufa, me estaba tirando tierra encima yo sola. Me agarró el ataque zen de positivismo shaolín y me quise hacer la optimista, a ver si la cuestión tenía gracia, pero no.
No encuentro un maldito gramo de chocolate en casa y qué paja salir con este día. No encuentro más que té verde y popurrí de lavanda, y yo que me clavaría tremendo cupcake de arsénico con tal de no sentir más nada. Porque total, cuánto hace que no siento nada bueno, ya perdí la cuenta.
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